¿Quiénes pueden ser bienhechores?


Todos los hermanos y hermanas que lo deseen, con el claro compromiso de ofrecer una oración diaria y la participación en la Sagrada Eucaristía los días domingos por quienes se preparan para ser sacerdotes en nuestro Seminario Mayor y para que surjan más vocaciones a la vida consagrada. También, ofreciendo su contribución económica de acuerdo a sus posibilidades y con la periodicidad que lo decida cada uno (una vez al mes, tres, dos o una vez al año). El Apóstol San Pablo dice “cada uno aporte lo que en conciencia se ha propuesto, porque Dios ama al que da con alegría” (2 Cor 9,7). Otros, como familia o grupos de amigos han venido a compartir un almuerzo o una cena con toda la comunidad de los seminaristas. Y, otra persona, cada mes ha venido a celebrar los cumpleaños. Todo ello ha redundado en una hermosa experiencia de estímulo, fraternidad y de comunión eclesial. Los que conforman la comunidad del Seminario Mayor “San Fidel”, cada martes con gratitud ofrecen sus oraciones ante el Altar del Señor por todos los bienhechores, que son hermanos y hermanas concretos que se han sentido responsables también de la formación de los futuros sacerdotes. Agradecemos muy sentidamente la generosidad de cuantos ya se han hecho parte de los bienhechores de nuestro Seminario y a quienes quieran sumarse a esta noble iniciativa. Pedimos por cada uno y sus respectivas familias, gracias abundantes en sus proyectos y actividades diarias.

La cuenta corriente donde pueden hacer su contribución es:

BCI n° 70020230

a nombre de Instituto Seminario San Fidel.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Buen Pastor, Señor Jesucristo, que sientes compasión al ver a las muchedumbres como ovejas sin pastor.

Te pedimos que envíes a tu Iglesia Sacerdotes según tu corazón, que nos alimenten con el pan de la palabra y la mesa de Tú Cuerpo y Sangre.

Diáconos que sirvan en el ministerio sagrado y en la caridad a sus hermanos. Religiosos y religiosas que, por la santidad de sus vidas, sean signo y testigos de tu Reino.

Laicos, que como fermento en medio del mundo, proclamen y construyan tu Reino por el ejercicio de su diario quehacer.

Fortalécenos a los que has llamado, ayúdanos a crecer en amor y santidad, para que respondamos plenamente a nuestra vocación. María, madre y reina de las vocaciones, ruega por nosotros. Amén.